Tiene 14 años, vive en el campo cordobés y construyó un tractor con piezas recuperadas tras un tornado

Thiago Príncipe, de San Ambrosio, sigue los pasos de su hermano Joel, conocido como el “Da Vinci cordobés”, y sorprende con sus proyectos mecánicos hechos con repuestos reutilizados.

En un galpón rural de la zona de San Ambrosio, cerca de Río Cuarto, un adolescente de 14 años convirtió la curiosidad y la pasión por la mecánica en una historia que despertó admiración dentro y fuera del agro cordobés. Se trata de Thiago Príncipe, quien construyó su propio tractor utilizando piezas y materiales recuperados en el campo.

La historia se hizo conocida a través de un video publicado por su hermano Joel Príncipe, reconocido por sus desarrollos tecnológicos aplicados al agro y apodado por muchos como el “Da Vinci cordobés”.

Pero ahora es Thiago quien capta la atención con un proyecto que refleja aprendizaje, creatividad y trabajo manual desde temprana edad.

Un taller convertido en aula

Durante la semana, Thiago cursa sus estudios en el Colegio Salesiano Don Ambrosio. Cuando regresa a su casa, una de sus primeras actividades es dirigirse al galpón familiar para continuar trabajando en sus proyectos.

Su padre, Hugo Príncipe, contó que el interés por la mecánica comenzó hace varios años.

“A los 11 años arregló su primer motor y después logró armar una camionetita que tenía una forma rara, pero andaba”, relató.

La familia se dedica a la actividad agropecuaria y al trabajo con maquinaria agrícola, un entorno donde el joven creció rodeado de herramientas, motores y procesos de reparación.

Construir con lo que hay

Uno de los aspectos que más destacan sus padres es la capacidad de Thiago para reutilizar materiales disponibles.

Según explicó Hugo, muchas de las piezas empleadas en sus proyectos provienen de objetos que quedaron dispersos o dañados tras el paso de un tornado por la zona.

“Va construyendo con lo que encuentra; va recuperando y arma con lo que tiene”, señaló.

Esa lógica de aprovechamiento de recursos fue clave para el desarrollo del tractor que actualmente despierta interés entre productores y vecinos de la región.

Para el último Día del Niño, lejos de pedir juguetes tradicionales, Thiago eligió herramientas. “Pidió un juego de llaves para seguir trabajando”, contó su padre.

Una pasión que viene de lejos

No es la primera vez que el joven se destaca por sus iniciativas. En 2022, cuando tenía apenas nueve años, construyó un karting durante las vacaciones utilizando materiales disponibles en el taller familiar.

En aquel momento explicó con sencillez cómo surgió la idea: “Estaba aburrido y me puse a hacerlo”.

Desde pequeño aprendió a utilizar herramientas bajo la supervisión de sus padres y hermanos. Uno de ellos, Lucas, fue quien le enseñó a soldar y a dar sus primeros pasos en trabajos mecánicos.

Orgullo familiar y arraigo rural

Más allá de los proyectos, la familia destaca valores como el esfuerzo, la autonomía y el vínculo con la vida rural.

“Nos sacamos el sombrero ante él. Nos da mucho orgullo”, expresó Hugo.

Según contaron sus padres, Thiago disfruta compartir tiempo con trabajadores rurales, aprender sobre maquinaria y participar de las actividades cotidianas del campo.

La historia también se convirtió en una reivindicación de las oportunidades que ofrece el interior productivo. “En el campo hay trabajo, hay posibilidades”, reflexionó Hugo.

Mientras Joel continúa desarrollando innovaciones tecnológicas para el agro, Thiago avanza en su propio camino. Con perfil bajo, alpargatas y muchas horas de taller, el adolescente cordobés ya demuestra que la pasión por crear y resolver problemas también puede comenzar entre fierros, repuestos y sueños construidos a mano.