
Yair Manno Núñez, un jinete argentino que vivía en Francia y estaba de vacaciones, fue empujado por la fuerza del agua y golpeó contra las rocas. Hubo 35 personas heridas, una de ellas internada tras sufrir un infarto. La oleada alcanzó más de cinco metros y afectó a distintas localidades de la Costa Atlántica.
La tarde transcurría como tantas otras en la Costa Atlántica. El sol, la playa colmada de turistas y el mar en aparente calma componían una postal veraniega sin sobresaltos. Pero en cuestión de segundos, el escenario cambió de forma brutal. Una ola gigante irrumpió de manera repentina en las playas de Santa Clara del Mar y Mar del Plata. También en Mar Chiquita, donde arrastró a decenas de personas y provocó una tragedia: un joven murió, una persona sufrió un infarto y otras 34 resultaron heridas.
El inesperado episodio ocurrió este lunes alrededor de las 15. Testigos relataron que el mar comenzó a retirarse de manera inusual, dejando al descubierto unos 20 metros de arena. La señal, que suele anticipar un fenómeno extremo, pasó inadvertida para muchos. Poco después, una serie de olas violentas ingresó con fuerza descontrolada y avanzó sobre la playa, sorprendiendo a quienes descansaban cerca de la orilla.
La velocidad y la potencia del agua no dieron margen de reacción. Varias personas fueron derribadas, otras arrastradas mar adentro. Entre ellas, un joven de 29 años que terminó golpeando violentamente contra las rocas.
La víctima fue identificada como Yair Amir Manno Núñez, un desatacado jinete de caballos marplatense que vivía junto a su novia en Francia, y estaban de vacaciones en la Argentina.
Fabián García, director de Defensa Civil de la provincia de Buenos Aires, quien confirmó además que la muerte se produjo cuando el hombre “fue empujado por el agua y golpeó contra unas piedras”. A pesar de que el joven fue rescatado y trasladado de urgencia, falleció a causa de las heridas.
El saldo del violento episodio incluyó además 34 heridos leves, con golpes y raspaduras, y otra persona internada tras sufrir un infarto. De acuerdo al testimonio de los bañistas, el agua habría alcanzado una altura superior a los cinco metros en algunos sectores.
Tras lo ocurrido, los balnearios de la zona fueron evacuados de manera preventiva. Equipos de Defensa Civil provincial y municipal desplegaron un operativo para asistir a las víctimas y recorrieron los hospitales de la región con el objetivo de identificar a los heridos y evaluar su estado de salud.
Las imágenes del momento comenzaron a multiplicarse rápidamente en redes sociales. En los videos se observa cómo la ola aparece de improviso y genera escenas de pánico: turistas corriendo, personas cayendo al agua y familias buscando refugio mientras el mar avanza sin control.
“Fue un evento absolutamente imprevisible. Los meteorólogos lo denominan olas espurias. No tiene causas confirmadas por la ciencia y no significa que vaya a repetirse”, explicó García. Se trata de fenómenos oceánicos raros y aleatorios, conocidos también como “olas monstruo” u “olas gigantes”, que se forman de manera repentina y pueden alcanzar dimensiones extraordinarias sin previo aviso.
El impacto del oleaje se sintió con fuerza también en el sur de Mar del Plata, donde el mar avanzó hasta 60 metros en menos de un minuto. En la zona de Acantilados, testigos aseguraron que hubo una retirada previa del agua y luego una crecida abrupta que dejó sectores enteros sin playa.
Maximiliano Prenski, guardavidas que participó del operativo de rescate en la zona del Torreón del Monje, aseguró que se trató de una situación inédita. “No es algo habitual. No pasa sin una sudestada o un movimiento extraño”, explicó.
El rescatista relató que junto a sus compañeros lograron sacar del agua a “cinco o seis personas”, aunque el peligro persistía. “Después el mar volvió a retirarse, se armó un remolino, todo se puso oscuro. Nunca habíamos visto algo así acá. Fue un fenómeno súper extraño”, recordó.
Clarín