
Un centenar de sillas, sillones y mesas serán entregados a la institución, habitantes y otras entidades. La embarcación ingresa este jueves al astillero para su reacondicionamiento integral.
El Barco Ciudad de Rosario comienza a desplegar actividad luego del traspaso de sus históricos creadores a los actuales dueños agrupados en Hayra SRL. La embarcación ingresará al astillero Fluvimar para su puesta a punto y su reformulación integral, pero en paralelo, todo el mobiliario que caracterizó su diseño interior será donado a la escuela de la isla El Charigüé, a la comisaría de la zona y otras instituciones. El buque prepara un regreso con perfil turístico aggiornado a estos tiempos, y ya hay un estudio arquitectónico que comenzará a trabajar en sus nuevas comodidades y perfiles. Si todo marcha viento en popa, el «nuevo» Ciudad de Rosario aparecerá a la vista de los rosarinos el próximo 20 de junio, al pie del Monumento a la Bandera.
Tras su adquisición sobre finales del año pasado, los jóvenes empresarios a cargo del barco empezaron a activar las primeras etapas de cara a su vuelta a la actividad. Luego de una revisión integral de su estructura, todo el mobiliario que formó parte de travesías, fotos y paseos de generaciones enteras tendrá a partir de ahora otro destino.
«Vamos a donar todo a las escuelas de las islas, la comisaría, familias de la zona y otras instituciones», adelantaron a La Capital los responsables de Hayra SRL. Se trata de más de una decena de mesas, un centenar de sillas de hierro con asiento de pana, 25 sillones y 11 sillas. «Es una forma de agradecer a quienes tomaron el barco como parte de su propia historia, y también para contribuir con instituciones como la escuela pública», agregaron.
Mientras tanto, el plan de refuncionalización ya está en marcha, y entre jueves y viernes la embarcación emblema de los rosarinos entrará al astillero Fluvimar, otra empresa histórica con más de tres décadas en la reparación naval.
Mobiliario a El Charigüé
Será entonces que, a lo largo de los próximos días, las donaciones llegarán a la Escuela Nº 26 «Leandro N. Alem»; institución educativa histórica ubicada en la zona de El Charigüé, frente a Rosario (en el departamento Victoria, Entre Ríos).
La escuela cumplió su centenario a finales de 2025, siendo un pilar fundamental para la comunidad isleña, ofreciendo educación desde nivel inicial hasta secundaria. Inauguró edificio propio en 1994, en un terreno donado por el pintor de las islas, Raúl Domínguez. La Alem es un centro neurálgico en la vida de los isleños y su matrícula está básicamente conformada por ex alumnos y habitantes de la zona.
Los empresarios, también tienen la voluntad de acercarles mobiliario del barco a la comisaría 2ª Sección Islas y a varias familias que colaboraron con el cuidado del Barco Ciudad de Rosario durante su prolongada estancia en las islas desde la pandemia hasta nuestros días.
Barco al astillero, de cara al 20 de Junio
Astilleros Fluvimar será el nuevo destino de la embarcación. Cuenta con una superficie de grada de unos 1.500 metros cuadrados con un varadero de 70 metros de largo y presta servicio de reparación de casco en seco. Lo novedoso es que el Ciudad de Rosario ya pasó la inspección técnica del casco y la estructura que efectúa Prefectura Naval Argentina y ahora se prepara para su modernización. Volverá a un lugar conocido. Desde 2010, las reparaciones y chequeos mecánicos se realizan ahí cuando previamente estas tareas se realizaban en Buenos Aires.
Además de casco y estructura se vendrá en este astillero el recambio completo de la electrónica y los sistemas de comando y la actualización de dispositivos de seguridad. Por último, se llevará adelante la renovación del mobiliario y de los espacios interiores. Para ello, ya está designado el estudio de arquitectura de renombre en el diseño de bares y locales gastronómicos tanto en Rosario como en Miami que transformará varios espacios del buque con una ambientación especial y única que integre gastronomía, diseño y vanguardia.
La puesta a punto del buque emblema es un trámite vital y necesario tras cinco años de inactividad, con el desafío adicional de respetar la identidad de una nave que forma parte de la memoria colectiva de la ciudad. Una vez que finalice su «restyling» en el astillero ubicado en El Mangrullo, deberá atravesar otro okey de Prefectura para regresar a su actividad.
«De todos los rosarinos»
Tras 54 años de historia asociada a la familia Officialdegui, los nuevos titulares de Hayra SRL buscarán su anhelo grupal de transformar al Ciudad de Rosario en un barco «de todos los rosarinos». En notas previas con La Capital, sus responsables habían adelantado su plan de negocios. “Queremos que el rosarino o el turista tenga otra mirada, no sólo desde tierra. Nos interesa sostener los paseos con las escuelas para que los chicos empiecen a valorar el Paraná desde pequeños. Sólo el 5 % de Rosario le dedica tiempo al río y ampliar ese porcentaje sería uno de nuestros anhelos”, señaló.
Las tratativas se aceleraron luego de que este medio publicara una serie de notas sobre el riesgo de que el barco fuera vendido fuera de la provincia. “Fue ahí cuando entendimos que debía quedarse en Rosario. Especialmente porque es un navío que forma parte de la identidad de la ciudad”, recordaron. En ese proceso existieron ofertas concretas para trasladarlo a Paraguay o Corrientes, alternativas que finalmente quedaron descartadas.
Ahora, y con el objetivo de llegar al Día de la Bandera, de ahí en más volverá a operar desde la Terminal Fluvial.
“Es una excelente noticia. El barco va a estar custodiado y seguro, y la Fluvial tiene todo: estacionamiento, bares, llegada. El Ciudad de Rosario y la Terminal Fluvial se van a potenciar mutuamente”, había destacado Federico, uno de los socios de Hayra SRL.
Quedan pocas horas, para que zarpe del canal La Lechigüana, frente a Rosario, donde no se mueve desde hace cinco años. Irá a Fluvimar y de allí volver a transportar pasajeros. Zarpó por primera vez en febrero de 1971. Una década antes, su mentor y pionero, Raúl Oficialdegui, lo había comprado como barco de bandera brasileña en desuso con la idea de desarmarlo y reconstruirlo de cero. Antes de su primera travesía en el río, estuvo entre 1964 y el 71 construyéndose a nuevo en el astillero Riguetti, frente al Gigante de Arroyito, y se consagró como la primera embarcación hecha a nuevo en la ciudad.
Con dos motores, usina eléctrica propia, salones, bar, pista de baile y capacidad para unos 300 pasajeros, el barco fue el pionero del turismo fluvial. Una vez reformulado, tendrá otros espacios, con un perfil moderno y atractivo para una plurifunción: entre ellas los sunset y paseos nocturnos y circuitos empresariales.
La Capital