
El gran emblema de la Ciudad festejó sus 90 años con shows nocturnos, intervenciones artísticas a lo largo de la avenida Corrientes y un circuito gastronómico con horarios extendidos. El momento cumbre de la noche fue un recorrido histórico en 3D proyectado sobre el monumento que, con el correr de los años, se convirtió en la Postal de Buenos Aires.
Una verdadera multitud participó anoche de los festejos por los 90 años del Obelisco, el ícono de la Ciudad de Buenos Aires. Un monumento que, con el correr de los años, se convirtió en un histórico punto de encuentro para actos y celebraciones significativas por parte de los argentinos.
Desde temprano, vecinos, en especial los más chicos, y turistas de todas partes fueron llegando a la zona más emblemática del Centro porteño para no perderse detalles de la celebración, que no dejó ningún detalle al azar.
Desde las 19 y hasta entrada la madrugada los shows y presentaciones marcaron el ritmo de la celebración.
Entre los puntos importantes del evento, se destacó el espectáculo de mapping 3D sobre el Obelisco, que repasó su historia y el vínculo del monumento con la Ciudad a lo largo de las nueve décadas.
El show comenzó a las 21:00 y estaba sincronizado con las presentaciones musicales de la Orquesta Mahler en vivo, mientras que, además, noventa vecinos y turistas subieron al Obelisco para celebrar las nueve décadas del monumento desde la cima.
Más allá de que el Monumento erigido en 1936 fue el centro de toda la movida, la avenida Corrientes no se quedó atrás en los festejos.
Desde Callao hasta Cerrito se desarrollaron diferentes actividades que no pasaron desapercibidas para el público de todas las edades. Allí se desarrollaron intervenciones culturales, música en vivo, artistas itinerantes, lecturas y activaciones inspiradas en distintas décadas de la historia porteña.
Además, restaurantes icónicos, pizzerías emblemáticas, rooftops, bares notables y otros locales gastronómicos ubicados en el área comprendida en el polígono de las avenidas de Mayo, Córdoba, Leandro N. Alem y Callao ofrecieron menús a precios promocionales y extendieron sus horarios, a fin de que los visitantes pudieran disfrutar a pleno de todas las actividades, al tiempo de disfrutar de la reconocida gastronomía porteña.
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