Por la caída en las ventas, Tía Maruca deja de fabricar en San Juan y pasa a tercerizar sus productos

La baja en el consumo afecta incluso al sector de alimentos y bebidas. Desde ahora, la marca tercerizará su producción.

La histórica marca de galletitas Tía Maruca dejará de producir en la provincia de San Juan tras un cambio en la titularidad de su planta productiva, ubicada en el departamento de Albardón. El empresario Juan Carlos Crovela compró el establecimiento, pero la operación comercial no incluyó a la marca. A partir de ahora, Tía Maruca tercerizará la elaboración de sus productos.

Frente a los rumores que anticipaban un cierre total de las instalaciones, el Gobierno sanjuanino intervino para aclarar el panorama. El ministro de Producción provincial, Gustavo Fernández, aseguró que el establecimiento continuará operativo elaborando productos para otras firmas alimenticias. “Lo que deja de fabricarse es la galletita Tía Maruca, pero de ninguna manera deja de funcionar la fábrica”, subrayó el funcionario en declaraciones radiales.

Según confirmaron fuentes oficiales, el nuevo inversor canceló las deudas acumuladas con el personal, que incluían atrasos en el pago de salarios y aguinaldos.

De esta manera, se garantizó la continuidad laboral de los poco más de 290 empleados que se desempeñan en el lugar. Fernández destacó que el personal se encuentra actualmente “en una situación mejor que hace algunos meses” y remarcó que Crovela, lejos de plantear una reducción de la plantilla, priorizó poner al día las obligaciones salariales.

Tía Maruca había adquirido la planta sanjuanina en el año 2017. Durante su gestión no solo elaboraba su propia línea, sino que también producía para marcas como Dale y Argentitas, además de fabricar el segmento de galletitas Toddy (cuyo control comercial pertenece a PepsiCo).

El cambio de modelo productivo es el desenlace de un prolongado período de dificultades financieras para la compañía alimenticia. La firma arrastra años de inestabilidad que la llevaron a presentarse en concurso preventivo por pasivos cercanos a los $300 millones.

La crisis patrimonial se agudizó en octubre de 2025, cuando la empresa cerró definitivamente su planta en la localidad bonaerense de Chascomús, lo que derivó en el despido de 27 trabajadores. Previamente, en un intento por estabilizar sus cuentas durante 2024, la compañía había cedido su control operativo y estratégico tras concretar la venta del 50% de su capital a Argensun Foods, el grupo empresario reconocido por la marca de snacks Pipas.

La decisión se da en un marco en el que el sector alimenticio también sufre los efectos de la crisis que atraviesa la industria en su conjunto: la capacidad instalada en Alimentos y Bebidas fue de apenas 58,6% en febrero, último dato disponible del INDEC, cuando en el mismo mes del año pasado había sido del 62,4%. Ante la baja en el consumo, las empresas achican su producción, sus gastos y, por ende, su personal.

Página 12